Virgen de la Cuesta, tradición y cultura de Las Pedroñeras y Alconchel de la Estrella.
El pasado 7 y 8 de mayo los pedroñeros se acercaban al cerro de la Virgen de la Cuesta, en Alconchel de la Estrella, para ver a esta virgen que tiene tantos devotos en Las Pedroñeras. Muchos fueron los que recorrieron a pie el camino que separa la ermita de Las Pedroñeras. Unos 40 km es el recorrido de esta peregrinación que cientos de pedroñeros hacen por distintas razones. Ya sea por cumplir una promesa, un ofrecimiento o simplemente por tradición cientos de personas se deciden a recorrerlo año tras año haciendo que la tradición se mantenga viva.
Nadie sabe decir a ciencia cierta la fecha a la que se remonta esta fiesta. Pudiera ser el siglo XIII ya que de esa fecha es la talla de la virgen, una bella pieza escultórica de estilo románico.
Como ocurre con tantas tradiciones religiosas es la leyenda la que trata de explicar el por qué de esta fiesta y de su situación en el cerro de Alconchel de la Estrella. Entre las que se cuentan, la más extendida es que fue un pastor de Las Pedroñeras a quien se le apareció la Virgen mientras estaba en una cueva de los alrededores de Alconchel. La virgen la pedía que le construyeran una ermita en aquel lugar y comenzaron a construirla en la falda del cerro. Sin embargo y de forma misteriosa todo lo que se construía por el día era destruido por la noche. La virgen volvió a aparecerse al pastor y le dijo que quería la ermita en lo alto del cerro. Y así se hizo. Allí se encuentra la ermita y allí se lleva a la Virgen de la Cuesta que permanece tan solo dos días al año, el 7 y 8 de
mayo, días en los que la disfrutan los pedroñeros celebrando su romería.
Otra leyenda que hemos escuchado de boca de nuestros mayores es que este pastor de Las Pedroñeras estando por los alrededores de Alconchel, se encontró la talla de la virgen en la cueva y se la llevó a su casa. Cuando iba a enseñarla a su mujer la virgen había desaparecido y volvía a encontrarla en la cueva. Tras varios intentos de llevársela y volver a aparecer en la cueva, entendieron que la virgen quería estar en aquel lugar y fue allí donde se le hizo la ermita.
Sea cual fuere la explicación el hecho es que la fe en esta virgen se ha mantenido con fuerza, a pesar de que ha habido años que parecía que se perdía. Y alconcheleros y pedroñeros se hallan hermanados por la devoción a su Virgen de la Cuesta.




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