El 17 de enero se celebraba en Las Pedroñeras la fiesta en honor a San Antón, en la que un año más los animales fueron los protagonistas. Todos los vecinos que quisieron pudieron acercarse a bendecir a sus mascotas y animales de compañía. Delante del párroco pasaron perros, gatos, canarios, algun que otro hurón, y hamster entre otros. El paso de un pony y un burro hicieron a las personas más mayores recordar como se celebraba la fiesta antaño, cuando los vecinos de nuestro pueblo llevaban a las mulas vestidas con los mejores aperos y las hacían dar tres vueltas alrededor del calvario.
La cofradia de San Antón organizó la procesión y misa a este santo, San Antonio Abad que según cuenta la leyenda alrededor de los 20 años
entregó todas sus posesiones a los pobres y se retiró para dedicarse a la vida contemplativa.
Algunas de nuestras vecinas nos contaron que cuando ellas eran jóvenes se llevaba lo de ir a comer el "puñao" a casa de las amigas o la casa del novio. El "puñao" y la zurra tambien estuvieron presentes esta vez, y todo el que quiso pudo degustarla a la entrada de la iglesia.
Tampoco faltó la hoguera que encendió la cofradía para recibir a todos los que llegaban a misa y en cuyas brasas se asarían los chorizos una vez entrada la noche.
Al terminar la misa los cofrades procedieron al "almonedeo" de los presentes que distintos negocios y voluntarios cedieron al patrón de los animales. Bebidas, rolletes, el típico caballo de san antón, rollos y hasta una gallina fueron subastados entre los asistentes que quisieron colaborar ofreciendo un donativo al santo.![]()
Sólo faltó soltar al gorrino Antón como se hacía antiguamente, para que campase a sus anchas por el pueblo alimentándose de lo que los vecinos le daban, o él podía tomar, pasando a las casas donde las puertas siempre estaban abiertas. De esta tradición, perdida ya sólo nos queda la expresion que alguna vez he oido a mi madre "Siempre estás por ahí como el gorrino Antón"
Por Elena Olmo Monedero y
Fco. J. García Azabarte



