Hola. Bienvenidos a Asurcando Sabiduria, tu blog donde cada día se asurca en algún tema de actualidad.
Hoy arrancaremos nuestro tractor para centrarnos en las letras, en esos pequeños elementos que hicieron grandes personas como Becquer o el archiconocido Cervantes que por el aniversario a su muerte se celebra el próximo 23 de abril el Día del Libro que comparte festividad con San Jorge y donde es típico y tradicional regalar una rosa a tus compañeros y amigos. Yo hoy os regalo mi "rosa" particular al más estilo cervantino. Os dejo con una historia que un día hace 3 años yo escribi. Dramática como ella sola y sola como una rosa. Espero que os guste:
Erase un mundo, erase una chica dentro de él. Erase una chica que se pasaba las horas mirando por la ventana de su casa. Le encantaba descubrir cosas a raiz de sus sonidos. Se pasaba los dias mirando. Una sonrisa en la cara siempre le acompañaba. Siempre que amanecia un nuevo dia se levantaba corriendo y se iba a abrir su ventana, se sentaba en el alfeizar de su ventana y escuchaba a los pájaros piar, escuchaba los motores de los coches que pasaban a gran velocidad por delante de sus ojos. Las sirenas de las ambulancias eran sus favoritas. Siempre esperaba ansiosa a escuchar la sirena que devolvia a los chicos dentro de sus aulas. Si, delante de su casa había un colegio. Siempre a la misma hora los chicos de aquel colegio añadian voces a la sinfonia del día. El timbre de casa, junto con las voces de mamá daban un toque especial a la melodía. Las vecinas cotilleando era un sonido que le desagradaba. La música de los coches escuchando Estopa se sucedían con los claxons de estos mismos. Nunca le aburria salir a su ventana a escuchar. Sus mejores melodias eran las que iban acompañadas por una brisa que daba ritmo al día. Cuando llegaba el atardecer de ese día, era el momento que más le estristecía, era el momento de retirarse de la ventana hasta una nueva mañana. En el momento que se oculta el faro del día, era el momento que más le dolía. Era cuando venía un señor vestido con bata blanca que nunca entendia lo que le decía. Ese señor no emitia ningún sonido, tan solo gesticulaba sus labios con gran habilidad. A lo que se le sumaba como asombro, que a su mamá tampoco entendia. Lo que esa niña no sabia, ni ustedes sabían, esque sorda de nacimiento yacía.
Erase una niña que nunca fue [...]


